TEMA 2: http://www.youtube.com/watch?v=UE0w_maKlxo&feature=relmfu LA PRIMERA FASE DE LA REVOLUCIÓN LIBERAL 1808-1814
TEMA 3: http://www.youtube.com/watch?v=HPmV3F8LDbY&feature=relmfu ABSOLUTISMO Y LIBERALISMO 1814-1833
TEMA 4: http://www.youtube.com/watch?v=jc9-0WrZF5g&feature=relmfu LA CONSOLIDACIÓN DEL LIBERALISMO 1833-1868
TEMA 5: http://www.youtube.com/watch?v=RsxGUgqh4bo&feature=relmfu SEXENIO DEMOCRÁTICO 1868-1874
TEMA 6: http://www.youtube.com/watch?v=-N0VUvkTXV0&feature=relmfu LA PRIMERA RESTAURACIÓN 1875-1902
TEMA 7: http://www.youtube.com/watch?v=3v6uz409gh0&feature=relmfu LAS TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES DEL SIGLO XIX
TEMA 8: http://www.youtube.com/watch?v=o06guOcOguI&feature=relmfu LA CRISIS DE LA RESTAURACIÓN 1902- 1923
TEMA 9: http://www.youtube.com/watch?v=GDcG4Dw3y7s&feature=relmfu LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA 1923-1930/31
TEMA 10: http://www.youtube.com/watch?v=dvp4wHQsoKw&feature=relmfu LA SEGUNDA REPÚBLICA 1931-1936/39)
TEMA 11: http://www.youtube.com/watch?v=pPjlOXSjgLs&feature=relmfu LA GUERRA CIVIL 1936-1939
TEMA 12: http://www.youtube.com/watch?v=NXQMYZaB9Qg&feature=relmfu EL RÉGIMEN FRANQUISTA I 1939-1959
TEMA 13: http://www.youtube.com/watch?v=8Nc--iJSNU4&feature=relmfu EL RÉGIMEN FRANQUISTA II 1959-1975
TEMA 14: http://www.youtube.com/watch?v=LcJQZAJObFw&feature=relmfu LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA 1975-1979
TEMA 15: http://www.youtube.com/watch?v=GXqDZa_lS2E&feature=relmfu LA ESPAÑA DEMOCRÁTICA 1979-2004
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domingo, 13 de mayo de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
Historia de España. El reinado de Isabel II
Tema 7
EL REINADO DE
ISABEL II
1.
LA REGENCIA DE MARIA
CRISTINA (1833-1840)
Tras la muerte de Fernando
VII se inició una guerra civil, la primera guerra carlista con María Cristina
como regente.
Esta etapa se consolidó la
división del liberalismo en dos corrientes:
-
Los liberales moderados, partidarios de una fórmula
intermedia entre el absolutismo y la soberanía popular. Consideraban que la
corona debía contar con amplios poderes y que el sufragio debía ser muy
limitado (solo para los más ricos). Eran partidarios de un liberalismo atenuado
y conservador.
-
Los liberales progresistas, partidarios de la labor
legislativa de las Cortes de Cádiz y una reforma social y política que limitase
el poder del rey en favor del Parlamento.
María Cristina e Isabel II
se mostraron partidarias de los moderados.
1.1. El régimen del
Estatuto Real (1834-1835)
Tras la muerte del rey, su
viuda María Cristina ocupó la regencia y nombró un gabinete presidido por Cea
Bermúdez, que se proclamó defensor de la monarquía absoluta. Las reformas las
llevó a cabo Javier de Burgos, antiguo afrancesado, como ministro de Fomento.
Los liberales y absolutistas se opusieron a esta reforma, los primeros por
escasa y los segundos por excesiva.
El mismo año de la muerte de
Fernando VII, los sectores más absolutistas se conjuraron en torno a Carlos
María Isidro, hermano del rey difunto, para tomar el poder. Don Carlos
reclamaba la corona porque la Ley Sálica impedía a una mujer ocupar el trono.
Comenzó así la primera guerra carlista.
En 1834 María Cristina llamó
a Martínez de la Rosa para formar un nuevo gobierno integrado por destacados
políticos del trienio liberal.
Fue él quien concibió el
Estatuto Real una constitución que, por influencia francesa, tenía el carácter
de carta otorgada, un documento que se asemeja a una constitución en la que el
rey concedía ciertos derechos sin reconocer el principio de soberanía nacional,
muy propia del liberalismo doctrinario, una corriente liberal nacida en Francia
hacia 1817 que se caracterizaba por no tener doctrina definida, buscando el
justo medio entre autoridad y libertad, se identifica con el moderantismo, pues
defendía la doble soberanía rey-Cortes y el sufragio restringido. El Estatuto
era una convocatoria de Cortes con dos cámaras: el Estamento de Próceres, o cámara
alta, y el Estamento de Procuradores o cámara baja. La corona no renunciaba a
la soberanía, sino que la entendía como histórica y depositada en las Cortes
con el rey. Las Cortes solo podían legislar a propuesta del monarca. El
sufragio se limitaba a una minorá de rentas elevadas o capacidades, un grupo de
ciudadanos a los que se considera <<capaces>>> de entender el
funcionamiento del sistema participativo del liberalismo: magistrados,
catedráticos, abogados, médicos, comerciantes, empresarios.
Esta reforma constitucional
no satisfacía a los liberales doceañistas (grupo de diputados liberales que
habían intervenido en las Cortes de Cádiz (1810-1813)), que reclamaban mayor
participación ciudadana y el retorno al espíritu de la revolución liberal producida
en Cádiz. Para los más moderados era suficiente, y para los sectores más
republicanos inaceptable, pues defendían la vuelta al absolutismo en la persona
de Carlos María Isidro. El gobierno se enfrentaba a la oposición liberal y a la
antiliberal o carlista.
Hubo una epidemia de cólera
y la guerra civil se sumó a la matanza de frailes, acusados de haber propagado
dicha enfermedad. A esto se unía la debilidad de la Hacienda real y el
endeudamiento.
1.2. Los gobiernos
progresistas (1835-1837)
El conde de
Toreno sustituyó a Martínez de la Rosa en la presidencia del gobierno en 1835.
Durante su breve mandato de cuatro meses llevó a cabo importantes reformas, con
la ayuda de Juan Álvarez Mendizábal, ministro de Hacienda.
Este gobierno
decretó la disolución de los conventos con menos de doce religiosos y disolvió
de nuevo la Compañía de Jesús. La milicia urbana (civiles armados y reclutados
por los ayuntamientos, que actuaban en defensa de la revolución liberal), de
ideología progresista, protagonizó levantamientos que dieron lugar a la
formación de juntas locales para asumir un gobierno
<<revolucionario>> de corte anticlerical y antiabsolutista.
Como
consecuencia de las medidas del gobierno y de la <<revolución de
1835>>, se rompieron las relaciones con la Santa Sede y el clero regular
abrazó con entusiasmo la causa carlista. El gobierno de Toreno ordenó la
disolución de las juntas. La regente llamó a Mendizábal, un liberal
progresista, para formar un gobierno.
La
desamortización de Mendizábal.
Desde agosto de 1835 hasta
el mes de 1837 se consumó la transición política hacia el sistema liberal, en
cuyo proceso tuvo notable papel el propio Mendizábal, quien consiguió que María
Cristina respaldara la causa liberal progresista.
El nuevo gabinete afirmó la
necesidad de una declaración de derechos del ciudadano y someter el gobierno al
Parlamento. Se reorganizó la Milicia Nacional con el nombre de <<Guardia
Nacional>>, y que se planteó acabar la guerra en poco tiempo gracias a
los ingresos que se obtendrían mediante la desamortización de bienes del clero.
La desamortización de
Mendizábal consistió en la nacionalización por parte del Estado de las
propiedades rústicas y urbanas de la Iglesia. Con ello se pretendía crear una
clase de nuevos propietarios adictos a la causa liberal y sanear la deuda
pública.
Los planes de Mendizábal no
dieron resultado, pues la guerra continuó y el intento de sanear la deuda
fracasó. Los progresistas ganaron las elecciones, pero pronto tuvieron que
dimitir y la regente nombró presidente a Istúriz, un progresista que contó para
su gobierno con viejos liberales ahora moderados: Alcalá Galiano y Ángel de
Saavedra, duque de Rivas.
La Constitución
de 1837
La situación política no se
estabilizó. Los progresistas intentaron un cambio de gobierno mediante un
pronunciamiento: a fines de julio la Guardia Nacional se declaró a favor de la
Constitución del 1812, pero ante la negativa de la corona a aceptar ese cambio,
en agosto se produjo una rebelión de un grupo de suboficiales del palacio de La
Granja (Segovia). Este episodio fue conocido como el <<motín de los
sargentos de La Granja>>, que dio lugar a un cambio de gobierno de signo
progresista.
El nuevo gobierno
restableció parte de la legislación de las Cortes de Cádiz y del trienio sobre
propiedad señorial y desamortización, y sobre los gobiernos municipales. Los
ayuntamientos pasaron a ser elegidos por sufragio universal masculino, lo que
significaba una democratización de la vida política a nivel local; además, los
ayuntamientos, pasaron a tener amplias funciones fiscales, asistenciales y,
además, controlaban la Milicia Nacional. El poder local fue motivo de disputa
continua entre progresistas, favorables a su reforzamiento, y los moderados,
partidarios de traspasar esas funciones al poder central.
Pero el resultado más
importante del motín de La Granja fue la convocatoria de unas Cortes que
elaboraron una nueva constitución, aprobada en 1837.
La Constitución de 1837, de
carácter progresista, recuperaba algunos aspectos del liberalismo de 1812 a la
vez que aceptaba algunos planteamientos del ideario moderado.
Los cambios más destacados
respecto de la Constitución de 1812 fueronÇ:
-
Se reforzó el poder de la corona. Reconocía el
principio de la soberanía nacional, una aproximación al principio de soberanía
compartida defendido por los moderados. La corona también tenía derecho de
veto, es decir, podía rechazar una ley,
podía disolver las Cortes.
-
Las Cortes pasaron a ser bicamerales. El Parlamento
se dividió en dos cámaras, que se llamaron Congreso de los Diputados y Senado.
Otros aspectos de la
Constitución del 1812 se mantuvieron, destacando la separación de poderes y la
importancia concedida a los derechos individuales.
La aproximación hacia el
moderantismo se observó también en la ley electoral de 1837. El sufragio
universal masculino de la constitución de Cádiz se sustituyó por un sufragio
censitario, por el que solo los mayores contribuyentes tenían derecho de voto.
1.3. El trienio
moderado (1837-1840)
El gobierno
cesó y la reina gobernadora ofreció el gobierno al general progresista
Espartero, que no aceptó. Las elecciones de 1837 dieron el triunfo a los
moderados, que gobernaron hasta 1840 y pusieron fin al espíritu de conciliación
de la Constitución de 1837. El gobierno más duradero de esta etapa fue el de
Evaristo Pérez de Castro.
El poder
militar estaba protagonizado por los generales más prestigiosos: Narváez, en el
liberalismo moderado, y Espartero, en el progresista, cuya rivalidad se
prolongó durante todo el reinado de Isabel II. Las diferencias entre
progresistas y moderados se reflejaron también en la forma de afrontar la
guerra: los progresistas exigían acabar con el carlismo sin concesiones,
mientras los moderados abogaban por una paz honrosa para acercar el sector
menos ultra del carlismo al partido moderado.
La firma del
Convenio de Vergara con los carlistas y su modificación posterior provocó un
motón progresista en Madrid lo que obligó a cambiar el gobierno.
Tras el final
de la guerra carlista y los acontecimientos de Madrid, los moderados iniciaron
una ofensiva legislativa para recuperar el control del proceso político, para
lo que contaban con el apoyo de la corona.
El nuevo
gabinete inició el trámite de varias leyes, entre ellas una sobre el gobierno
de los ayuntamientos. La oposición de los progresistas a que la corona nombrase
a los alcaldes obligó a la regente a trasladarse a Barcelona para lograr el
apoyo de Espartero sobre la ley. La firma por María Cristina de la ley de
ayuntamientos provocó la dimisión de Espartero. María Cristina no aceptó la
dimisión, y pocos días después diversos motines populares tuvieron lugar en
Barcelona, lo que provocó un cambio de gobierno.
El motín obligó
a la regente a pedir a Espartero que lo reprimiese. Este se negó y pidió un
nuevo gobierno progresista, la disolución de las Cortes y una nueva ley de
ayuntamientos.
La reina
gobernadora nombró a Espartero presidente y renunció a la regencia. Conspiró
junto a los moderados contra el gobierno del general Espartero.
1.4. La guerra civil
carlista
El carlismo fue
un movimiento político cuyos orígenes se sitúan en 1820 con la regencia de
Urgel y la guerra de los agraviados de Cataluña en 1827. Pero su puesta en
práctica se produjo tras la cuestión sucesoria en 1832 y la muerte de Fernando
VII al año siguiente.
Su programa
ideológico se resumía en la defensa de la religión, del absolutismo monárquico,
del foralismo y de los privilegios del Antiguo Régimen. Rechazó a las reformas
liberales iniciadas en las Cortes de Cádiz. Estas reformas habían desmantelado
el sistema de privilegios anterior y atacaban directamente el poder de la
Iglesia.
Las bases
sociales del carlismo fueron el clero, el campesinado pobre, gran parte de la
nobleza y sectores de las clases medias defensoras de los fueros.
La primera
guerra carlista se inició nada más morir Fernando VII. En 1833 ya hubo brotes
armados en forma de partidas rurales organizadas por el jefe carlista
Zumalacárregui. En noviembre ya había
una guerra abierta en el País Vasco y la parte norte de Cataluña. Esta primera
fase de la guerra finalizó con la muerte de Zumalacárregui en 1835.
La segunda
etapa de la guerra discurrió de 1835 a 1837, con su difusión a todo el
territorio nacional. Destacaron las expediciones del general Cabrera al mando
de una parte del ejército carlista. La población civil de pueblos y ciudades
mantuvo una actitud pasiva o temerosa ante la llegada de las partidas
carlistas, que apenas recibieron el apoyo popular en el resto del territorio
español.
La acción más
espectacular de esta segunda fase fue la Expedición Real, encabezada por Carlos
María Isidro (Carlos V). Su objetivo era imponer un pacto a María Cristina en
un momento en que esta era vulnerable tras la sublevación de la Granja. Las
tropas carlistas llegaron a Madrid en 1837 pero el ejército isabelino, al mando
de Espartero, obligó a los carlistas a retirarse.
De 1837 a 1839
tuvo lugar la tercera fase, que acabó con el triunfo de las tropas
gubernamentales. Dentro del carlismo surgió una división entre los más
conservadores y los menos radicales. Triunfó esta última postura, lo que
permitió la firma del Convenio de Vergara entre los generales Espartero, del
ejército isabelino, y Maroto, del carlista. En él se prometía el mantenimiento
de los fueros vascos y el reconocimiento de los oficiales del ejército
carlista. Espartero lo incumplió posteriormente.
El rechazo a
este acuerdo por el sector apostólico y el propio don Carlos prolongó la guerra
en Cataluña y Aragón hasta la derrota definitiva en Morella de las tropas del
general Cabrera, conocido como el <<tigre del Maestrazgo>>, por su
resistencia en ese territorio.
2.
LA REGENCIA DE ESPARTERO
Tras el final de la guerra carlista se inició el
“régimen de los generales”. Destacaron tres figuras: Espartero, Narváez y O’
Donnell
2.1. El autoritarismo
de Espartero
Tras la renuncia de María Cristina. Espartero
es nombrado regente, era líder de la corriente progresista dentro del
liberalismo. Gobernó con talante autoritario y cuando los progresistas no lo
apoyaban, él se apoyaba en los moderados. Nombró como presidente del gobierno a
Narváez.
Espartero exigió ser regente único. Su manera
de gestionar el gobierno hizo que formaran parte del gobierno hombres
progresistas incondicionales a él como Evaristo San Miguel.
La labor de un gobierno se basó en la venta de
bienes del clero secular <<ley de Espartero>>. Esta medida se tomó
en una etapa en la que las relaciones con Roma eran nulas. La Santa Sede apoyó
la causa carlista.
Espartero también derogó la ley de
ayuntamientos y organizó un poder de tipo populista, cuya base social eran las
clases medias y los <<ayacuchos>>.
Otro de los aspectos fue su clara apuesta por
el librecambismo. Aunque el arancel parecía proteger la economía española.
El librecambismo y la intervención del
embajador británico suscitó el recelo de la oposición que dio lugar a un
levantamiento en septiembre de 1841 dirigido por O’ Donnell del partido
moderado. Este fracasó.
2.2. La crisis
de la regencia
Espartero tenía un reducido apoyo
parlamentario y basaba su gobierno en su gran influencia en el ejército y en su
popularidad entre las clases medias y bajas. Esa base social descansaba en la
Milicia Nacional.
El aislamiento internacional del gobierno
progresista propiciado por los moderados y María Cristina, con la ayuda del
general Narváez, quien en 1841 creó la orden militar española. Espartero sufrió
una pérdida de popularidad tras los sucesos de Barcelona, ocasionado por la
protesta de la industria textil catalana contra la política librecambista y el
anuncio de un tratado comercial con Inglaterra.
Espartero ordenó bombardear Barcelona para reprimir el motón. Esto
ocasionó que Espartero perdiera apoyos, que perdiera las elecciones de abril y
que progresistas y moderados criticaran y protestaran por la inestabilidad del
gobierno.
Progresistas y moderados con el apoyo de
Narváez derrotaron al ejército de Espartero y este como consecuencia renunció a
la regencia y se exilió. Esto obligó a adelantar la mayoría de edad de la
reina.
3.
LA DÉCADA MODERADA
(1844-1854)
3.1 El sistema
de partidos en el reinado de Isabel II
Los partidos políticos del siglo XIX eran
agrupaciones de personas influyentes y poderosas (notables), tenían
individualismo y división interna entre sus líderes.
La práctica electoral era sometida a la
corrupción, el arreglo, la prensa política y la oratoria parlamentaria. A esto
se le añade:
-
El
peso de los líderes (Narváez, moderado; Espartero, progresista; O’Donnell,
unionista)
-
Renuncia
a participar el elecciones
-
Uso
de elementos simbólicos de raíz histórica..
La escasa participación en las elecciones
hacía del pueblo mero espectador de la vida política. La mayoría de población
era analfabeta.
Se impuso un modelo de elección directa en la
que solo participaban los mayores contribuyentes o aquellos que eran
<<capaces>> de entender el sistema liberal.
El porcentaje de votantes osciló entre 0’1 y
el 25% de los españoles entre 1834 y 1868. Entre este espacio de tiempo hubo 22
elecciones generales. En casi todos los casos la candidatura triunfante era del
gobierno convocante. El sistema electoral estuvo siempre al servicio del
gobierno.
Los cinco grandes partidos durante el reinado
de Isabel II fueron: el demócrata, el progresista, la Unión Liberal, el
moderado y el carlista.
3.2. La
mayoría de edad de Isabel II
En julio de 1843 y marzo del 1844 se
desarrolló un proceso de transición en el que se pretendía desmantelar el
influjo de Espartero en la sociedad y administración.
Narváez fue nombrado capitán general de Madrid
y Joaquín María López como presidente del gobierno, convocó elecciones y
disolvió la Milicia Nacional.
Narváez dio el buen visto a el adelanto de la
mayoría de Isabel ante el posible regreso de María Cristina y esta juraba como
reina constitucional a Isabel II con tan solo 13 años.
Se nombró como jefe de gobierno a Olazaga,
quien rehabilitó la Milicia Nacional, pero este fue acusado, falsamente de
obligar a la niña a firmar un decreto de disolución de Cortes y como
consecuencia huyó a Portugal.
Narváez nombró presidente a González Bravo,
este creó la Guardia Civil.
En 1844, María Cristina regresó y cesó el
gobierno de Gonzalez Bravo y Narváez tomó las riendas del poder.
3.3. Los
gobiernos de Narváez y el conflicto con los <<puritanos>>
La labor de
Narváez se centró en una legislación que modeló un estado centralizado y
uniforme. Esta labor se concretó en las siguientes normas:
1. Constitución de
1845. Basada en el liberalismo conservador, soberanía compartida (rey- cortes),
unidad católica, sufragio censitario y supresión de la Milicia Nacional.
2. Se suspendió la
venta de bienes desamortizados.
3. El plan de
estudios de Gil y Zárate (1845). Estableció tres niveles educativos ( primaria,
secundaria y universidad)
4. Las leyes de
administración local y provincial. Ayuntamientos elegidos por los máximos
contribuyentes y la corona podía desigualar a los alcaldes de provincias y
ciudades importantes.
5. Nueva ley de
Hacienda intentó arreglar la deuda mediante la reducción de intereses.
6. Se creó la
Comisión Nacional de Codificación.
Narváez tuvo
que enfrentarse de forma especial a las intrigas palaciegas de la camarilla de
la reina y las de compañeros de su propio partido. Dentro de este había tres
tendencias: una centrada que dirigía Narváez, otra conservadora y una puritana
a cuyo frente estaba Joaquín Francisco Pacheco. Este último ocupó la
presidencia entre marzo y agosto de 1847. Su política favoreció el
librecambismo y mejoró el sistema de recaudación de Hacienda. Su pensamiento se
resumía en la defensa de la <<democracia legal, pacífica, progresiva y
ordenada>> con base social en las clases medias.
Desde octubre
de 1847 a enero de 1851, Narváez volvió a dirigir el gobierno. Creó
gobernadores civiles para reorganizar el gobierno de las provincias y
perfeccionó el sistema de corrupción electoral.
Narváez durante
esta etapa tuvo que hacer frente a los efectos de la revolución de 1848. Uno de
los efectos fue el pronunciamiento en Madrid llevado a cabo por el partido
progresista. Este golpe fracasó. Narváez reprimió este pronunciamiento de
manera contundente, como consecuencia Narváez agudizó el trono autoritario del
gobierno y se convirtió en Dictador.
También tuvo
que hacer frente a la segunda guerra carlista, la razón de esta segunda
rebelión carlista fue el posible matrimonio entre Isabel II y Don Carlos Luis,
hijo de Carlos María Isidro. El matrimonio nunca se hizo realidad.
3.4. Bravo
Murillo y el moderantismo tecnocrático
Después de
Narváez, Juan Bravo Murillo ocupó la presidencia desde enero de 1851 hasta
diciembre de 1852.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Filosofía. Kant
Kant
1. Vida.
Kant nació en Königsberg
(Prusia) en 1724 y pasó allí toda su vida. Recibió una formación humanista
(Estudió filosofía, matemáticas, ciencias naturales y tecnología) en la
Universidad natal.
Al morir su padre se vio
obligado a ponerse a trabajar como preceptor en causas nobles. Fue profesor
universitario.
Su tranquila vida se vio
turbada al recibir una carta del rey Federico Guillermo II disgustado por las
ideas expresadas en su escrito “Religión dentro de los límites de la razón”, lo
que obligó a dejar sus clases de religión que no reanudó hasta la muerte del
rey.
Nunca salió de su provincia,
pero escribió libros de viajes y de Geografía. Su concepción política fue
liberal tras leer a Russeau. Murió en 1804 con demencia senil.
Introducción
Al afirmar que el conocimiento
se limita a la experiencia, la filosofía kantiana se aproxima al empirismo, y
al afirmar que no todo el conocimiento proviene de la experiencia se acerca al
racionalismo. Pero también es esencial
en el pensamiento kantiano la influencia del tercer gran movimiento filosófico
de la modernidad, la Ilustración. El proyecto ilustrado es un esfuerzo común de
transformación y mejora de la humanidad mediante el desarrollo de su propia
naturaleza racional. Para realizar este proyecto se propone como tareas
fundamentales el desvelamiento de las leyes de la naturaleza y el ordenamiento
racional de la vida humana. Los dos grandes ilustrados, Newton y Rousseau,
influyeron claramente en Kant. Newton representó para toda la Ilustración la
culminación de la ciencia moderna, un ejemplo de las posibilidades de una
ciencia que combina la experiencia empírica y la razón y del éxito que se puede
alcanzar si limitamos la actividad científica al conocimiento de los fenómenos.
La filosofía kantiana es un intento de clarificar filosóficamente las
condiciones de posibilidad de la física newtoniana. Por su parte, Rousseau era
el filósofo del espíritu, de la subjetividad: frente al mundo externo
determinado causalmente, propone reconocer también el mundo interno, el de la
conciencia, pues en él se descubre el hombre como libre, como sujeto de
responsabilidad moral. Rousseau reforzó en Kant la convicción en la autonomía,
en la independencia de la moralidad frente a las leyes que rigen el mundo
objetivo. Newton y Rousseau, reino de la naturaleza y reino del espíritu,
causalidad y libertad. Dos mundos de los que se siente ciudadano, dos
legalidades a las está sometido. ¿Anula la ciencia todo acceso del hombre a lo
metafísico? ¿Pueden conciliarse causalidad física y libertad moral? Problema
esencial tratado por Kant: la
posibilidad de lo metafísico para el hombre, la aclaración definitiva de cómo
el hombre es ciudadano de ambos mundos.
La filosofía kantiana es una
filosofía crítica: se tratará de analizar y comprender la posibilidad y límites
de la Razón tanto en su aspecto teórico como en su dimensión práctica. Su
proyecto consiste en establecer los principios y límites del conocimiento
científico de la Naturaleza, al vez
que responder a la pregunta ¿qué puedo
conocer?, establecer y justificar los principios de la acción y las condiciones
de la libertad, ligada a la cuestión: ¿qué debo hacer?; y delinear el destino
último del hombre para responder a la pregunta: ¿qué me cabe esperar?. Y las tres se pueden
expresar con la pregunta más general: ¿qué es el hombre?
2. Obras.
3 períodos:
1)
Período pre-crítico: Historia
natural del universo y teoría de los cielos, Disertación sobre las formas y
principios del mundo sensible e inteligible…
2)
Período crítico (1770-1790): Crítica
de la Razón Pura; Fundamentación de la metafísica de las costumbres; Crítica de
la Razón Práctica; Crítica del juicio.
3)
Período post-crítico:
Religión dentro de los límites de la razón; Metafísica de las costumbres
3. Marco histórico, sociocultural,
filosófico…
3.1.
Introducción:
Kant vive en el siglo XVIII, época de grandes cambios en todos los aspectos.
3.2.
Marco sociocultural: En esta época aparece el proletariado. Además, se desarrolla la
Ilustración, movimiento con el que Kant comparte sus ideales de tolerancia
igualdad, libertad y progreso de la humanidad, ideales defendidos en la
Enciclopedia (obra que pretende poner al alcance de todos el conjunto de saber
y las nuevas ideas). Con la Ilustración, la razón es liberada de cualquier
tutela política o religiosa y se usa para explicar la realidad pero sin tener
en cuenta la religión.
3.3.
Marco político: En esta época predomina el despotismo ilustrado (los monarcas
predominan ciencias, artes y aplican reformas sociales para mejorar las
condiciones de vida de la gente, pero sin tener en cuenta lo que piensan).
3.4.
Marco científico: Se produce un avance muy importante de la ciencia. Destaca la
física newtoniana; culmina la revolución iniciada por Copérnico (continuada por
Kepler y Galileo).
3.5.
Marco religioso: En cuanto a la religión en esta época se distinguen 3 actitudes:
-Deísmo (religión natural sin dogmas).
-Pietismo (secta que basa la religión en la
reflexión personal y la práctica de la virtud)
-Ocultismo místico
3.6.
Marco filosófico: Esta época está marcada por las ideas ilustradas de moral,
política, ciencia, religión… Además en esta época conviven el racionalismo
(destaca el racionalismo dogmático de Wolf) que defiende la posibilidad de la
metafísica acerca del alma, mundo y Dios y el empirismo que lo negaba. Kant
adoptará una postura intermedia entre ambas corrientes ya que afirma que hay
conocimientos que no provienen de la experiencia, pero por otra parte
afirma que el conocimiento se inicia con la experiencia.
Marco filosófico (Otra forma de
explicarlo):
Kant comenzó su obra bajo la influencia de Wolff, quien le transmitió su propia
versión de Leibniz. Pero cuando Kant conoció a Hume, despertó de su modorra dogmática y ya nunca volvió a
ser el mismo. Esto se debe al escepticismo al que había llegado con el
principio de causalidad. Luego, rompió con Wolff y fue influido por las ideas
de la Ilustración, por el empirismo y en importante medida por las ideas
científicas de Newton. Eso serán los dos periodos fundamentales del pensamiento
de Kant, el periodo precrítico y el periodo crítico.
El periodo crítico empieza en
1770 con la Dissertatio. Kant
descubrió la idealidad del espacio y el tiempo, ideas que surgieron tras su
crisis racionalista ocasionada por el estudio de la obra de Hume.
En este contexto, Kant intenta
elaborar una Teoría del Conocimiento que sintetice lo mejor del racionalismo y
del empirismo, superando las limitaciones de cada uno. Así que, mientras el
racionalismo (caracterizado por su confianza absoluta en la razón y su
desprecio por la experiencia), caía en el dogmatismo; el empirismo, al hacer de
la experiencia el origen y el límite del conocimiento, se veía incapacitado
para justificar el valor universal y necesario de las leyes científicas, desembocando
al final en un escepticismo. La solución de Kant consistirá en diseñar un
sistema que, concediendo el valor debido a la experiencia, garantice la
universalidad y necesidad del conocimiento. En Kant puede notarse el mayor peso
concedido a la arquitectónica sobre la búsqueda de un punto de partida absoluto
y sistemático.
INFLUENCIAS
× El pietismo: su educación religiosa lo hizo interesarse por la moralidad
× Ilustración
alemana: Estudio de las obras de Newton
y Leibniz, que luego desembocaría en juicios a priori
× Empirismo
inglés: Valoración de los datos
recogidos por la experiencia.
ANTECEDENTES
DE LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA
× Descartes y
los racionalistas: La razón es prácticamente
ilimitada. Ella sola puede conocer la verdad. El sujeto conoce a partir de
ideas
× Los
empiristas: Todo el conocimiento proviene
de la experiencia
× Irracionalistas: La única manera de concoer es
através del sentimiento
ESTRUCTURA DE
LA OBRA
Se divide en dos partes:
× La Estética
trascendental. Estudia las formas a priori de la
sensibilidad y fundamenta la posibilidad de la matemática como ciencia
× La Lógica
Trascendental: Estudia las formas puras a
priori del entendimiento y la razón.
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Analítica Trascendental: Formas Puras a Priori del Entendimiento
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Dialéctica Trascendental: Critica el uso extra-empírico de las categorías y las
posibilidades de la metafísica como ciencia.
Líneas principales de su pensamiento.
3.1 Introducción.
Para Kant la filosofía es una actividad
encaminada a responder 4 cuestiones: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué
puedo esperar? ¿Qué es el hombre?
Para responder a estas
preguntas realizará un análisis crítico
de la razón, mediante el cual la razón se analizará a sí misma para establecer
los principios que rigen el conocimiento de la naturaleza, las leyes que
regulan el comportamiento moral, los fines últimos de la razón y los límites de
la razón. Esta razón se impone a si misma los principios, leyes y fines es la
razón (conjunto de estructuras innatas a priori) pura (vacías de conocimientos
empíricos). La razón pura tiene doble función:
-Teórica: Se encarga de conocer
cómo son las cosas.
-Práctica: Se ocupa de conocer cómo tiene que
ser la conducta humana.
3.2 Uso teórico de la razón.
Introducción.
El estudio de la naturaleza y
del alcance y los límites del conocimiento humano lo realiza Kant en su obra Crítica de la Razón Pura donde tratará
de resolver el problema de la posibilidad de la metafísica como ciencia. Para
responder esta y otras cuestiones, Kant analizará cuáles son los requisitos
para tener conocimiento científico. Según Kant, el conocimiento científico se
expresa a través de juicios, los cuales para que el conocimiento sea científico
deberán ser sintéticos (proporcionan información nueva, no aclaran el sujeto de
la oración) y a priori (no proceden de la experiencia, sino que la preceden).
[La ciencia tiene que ser universal, necesaria y experimental. Sin embargo la
metafísica no se puede experimentar]
Una vez establecido la
existencia de los juicios buscará las condiciones de su posibilidad en
matemáticas, física y metafísica. Este estudio será realizado con la Estética
trascendental, la analítica trascendental y la dialéctica trascendental.
[La metafísica era el intento
de comprender el mundo en su totalidad, el universo, yendo más allá de la
ciencia y de sus datos aislados para elaborar las explicaciones. Mucha gente,
entre ellos el empirista Hume, aducían que la metafísica era imposible.]
4.2.2 Estética trascendental.
Trascendental: Es el modo de
conocer de los humanos que no deriva de la experiencia pero que nos proporciona
experiencia.
Es la ciencia de todos los
principios de la sensibilidad (capacidad o facultad de las sensaciones).
Explica el modo de tener sensaciones y como es trascendental tratará sobre el
conocimiento de las condiciones trascendentales (no dependen de las
circunstancias o peculiaridades empíricas del sujeto sino que descansan en la
estructura misma de la mente. Estas
condiciones son universales y necesarias
y no pueden dejar de darse ni modificarse ni con el desarrollo de la técnica ni
con el avance de la ciencia; son las
formas a priori de la Sensibilidad y las categorías del Entendimiento)
que permiten el conocimiento sensible, paso previo para todo conocimiento.
Kant distingue 2 momentos en la percepción:
1.
La materia: Está constituida por sensaciones (efecto de los
objetos en la sensibilidad) que son a posteriori.
2.
Las formas a priori o intuiciones puras (puro = vacío de contenido
empírico): Son el espacio y el tiempo, son las condiciones del conocimiento
sensible. No son impresiones simples particulares, sino la forma con la que
percibimos esas impresiones. Además son intuiciones porque no son conceptos del
entendimiento y son puros (vacíos de contenido empírico) y a priori (preceden a
la experiencia).
Las formas aplicadas a los
datos empíricos de la realidad constituyen los llamados fenómenos. Podemos
definir fenómeno como el objeto tal como es percibido por nosotros una vez que
los contenidos de la sensación han sido sometidos a las formas a priori del
espacio y el tiempo, por lo que respecta a la sensibilidad, y a las categorías por lo que respecta al
entendimiento.
Kant afirma que el espacio y el
tiempo hacen posible los juicios sintéticos (que dicen algo nuevo del sujeto,
no se limitan a aclararlo) a priori en matemáticas. La intuición pura espacial
será la geometría y la intuición pura temporal la aritmética.
A nivel de sensibilidad habrá conocimiento cuando la sensibilidad
forma fenómenos sintetizando datos empíricos y formas a priori.
4.2.3 Analítica trascendental.
Es el estudio del
entendimiento, el cual es el encargado de comprender lo percibido por
sensibilidad aplicando conceptos a los fenómenos. El entendimiento es la facultad
de los conceptos, la facultad de juzgar. Los conceptos se aplican mediante
juicios y Kant afirma que el entendimiento además de elaborar conceptos
empíricos a posteriori (mesa, árbol, tiza…) a partir de la experiencia, el
entendimiento produce conceptos puros a priori o categorías (sustancia, causa,
necesidad…).
A partir de la clasificación de
los juicios deduce que hay 12 categorías. Las categorías son solo fuente de
conocimiento aplicado a los fenómenos, no se pueden aplicar a realidades que
vayan más allá de la experiencia, a los llamados noúmenos. Por tanto podemos
decir que a nivel de entendimiento hay conocimiento cuando hay síntesis entre
fenómenos y categorías.
A partir de estas categorías se
deducen los principios del entendimiento puro que expresan reglas relativas a
lo que sucede empíricamente y estos principios junto a las categorías
posibilitan que la física sea una ciencia.
4.2.4 Dialéctica trascendental.
Con la dialéctica trascendental
Kant se preguntará si la metafísica es posible y hará un estudio de las ideas
(que según Kant tienen un sentido trascendental, crítico y subjetivo y designan los principios incondicionados de
la razón que permiten sintetizar nuestros conocimientos) de la razón (que
utiliza las ideas para pensar)
Kant afirma que la metafísica
entendida como un conjunto de juicios acerca de realidades situadas más allá de
la experiencia (realidades nouménicas) es imposible, ya que las categorías solo
se pueden aplicar a fenómenos.
Al estudiar la razón Kant
afirma que la razón busca encontrar juicios cada vez más generales. Esta
tendencia mientras que la razón se mantiene en los límites de la experiencia,
permite la construcción de la ciencia, aunque si sobrepasa los límites de la
experiencia en busca de lo incondicionado nos acabaremos encontrando con:
× Antinomias en cosmología:
Juicios acerca de un mismo tema que se contradicen el uno al otro y que no
poseen argumentos que los demuestren.
× Paralogismos en psicología: Son
falsos razonamientos que llevan a los filósofos a hablar del alma.
× Teorías metafísicas acerca de
Dios que pretenden demostrar su existencia.
Kant dice que Dios, Alma y
Mundo son tres ideas de la razón en las cuales se muestra como la razón busca
encontrar leyes más extensas pero que no nos proporcionan conocimiento
objetivo, ya que en realidad estas ideas se refieren a noúmenos y por ello
cuando la razón trata de conocerlos cae en contradicciones consigo misma.
3.3 Uso práctico de la razón.
(Teoría moral)
La razón además de uso teórico,
tiene una función moral ya que se ocupa de cómo debe ser la conducta humana y
cuáles deben ser los principios que determinan a los hombres a obrar si es que su conducta ha de ser moral.
La razón que se encarga de todo esto es la razón práctica que formula
imperativos (mandamientos). Pero para que una acción posea valor moral no se
puede expresar por un imperativo cualquiera sino por un imperativo categórico
(Ley moral universalmente válida que nos se basa en un mandamiento que nos
obliga a hacer algo porque tenemos el deber de hacerlo); por lo que según Kant
las acciones realizadas por deber son las únicas con valor moral y no las
acciones que realizamos para obtener algo, las cuales están expresadas en
imperativos hipotéticos (mandamientos que te obligan a hacer algo con fin a
otra cosa). Por ello los únicos imperativos que podrán ser denominados
imperativos morales serán los imperativos categóricos lo que supone la libertad
del sujeto, ya que sólo un ser dotado de voluntad libre puede darse a sí mismo
una ley moral. Pero el individuo solo es libre
en el ámbito moral porque solo obedece a su razón. Los imperativos
categóricos representan una acción en sí
misma, sin referencia a ningún fin, como necesaria mientras que el imperativo
hipotético representa una acción que se realiza como medio para lograr un fin.
La virtud será la voluntad de actuar siempre por deber y una conducta virtuosa
exigirá respetar a todas las personas ya que son seres racionales, seres
morales y libres
La ética de Kant es una ética
formal, vacía de contenido, independiente de la experiencia y que pretende ser
universal (válida para todos) y racional. Es a priori, categórica en sus
imperativos y autónoma (ya que el uso de imperativos categóricos supone la
libertad del sujeto, ya que sólo un ser dotado de voluntad libre puede darse a
sí mismo una ley moral).
La ética de Kant culmina con la
postulación de los 3 postulados de la razón práctica (proposiciones exigidas
por la razón práctica debido a la existencia del imperativo categórico o ley
moral y que como son del uso práctico de la razón, no amplían nuestro
conocimiento sino que tienen un significado moral):
× La libertad del sujeto: debida
a la existencia de la ley moral o imperativo categórico.
× La inmortalidad del alma: Kant
defiende la garantía de que tras esta vida será posible un progreso infinito
hacia la virtud.
× Existencia de Dios: Garantía de
que nuestra virtud será recompensada con felicidad.
Estos tres postulados responden
a la pregunta ¿qué puede esperar el hombre? Y nos muestran el verdadero
significado de las ideas de la razón ya que mientras que en la Crítica de la
razón pura Kant demuestra que estos postulados son noúmenos, ahora vemos que el
verdadero sentido de estas ideas era práctico y moral, no teórico.
Postulado: Algo que no es
demostrable, pero que es supuesto necesariamente como condición de la moral
misma.
Con todo esto podemos afirmar
que Kant rechaza totalmente las éticas materiales (que establecen los
principios morales del objeto de la voluntad: fin o bien). Las éticas materiales
no proporcionan imperativos categóricos sino imperativos hipotéticos, y por
tanto dicen que obramos para conseguir algo (felicidad, placer…) y nos muestran
la mejor forma para alcanzarlo. Las éticas materialistas además están basadas
en la experiencia y por ello son a posteriori y no pueden proporcionar la
necesidad incondicionada que corresponde a la ley moral.
Para Kant la voluntad es autónoma o libre cuando actúa por respeto
al deber siguiendo la ley moral sin atender a condicionamientos sensibles. La
voluntad que actúa de forma autónoma es libre porque no depende de exterior,
solo obedece a la ley moral.
El sujeto cae en la heteronimia moral cuando su voluntad actúa
siguiendo un imperativo hipotético y sometiéndose a las condiciones que le impone
algún fin exterior a la misma sin hacer caso a la ley moral o al imperativo
categórico del deber.
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